Sur le chemin des chiens, mon âme a retrouvé
mon cœur. Détruit, mais vivant,
sale, mal habillé et plein d'affection.
Sur le chemin des chiens, où personne ne veut aller.
Un chemin que seuls les poètes empruntent
quand ils n'ont plus rien à faire.
Mais j'avais encore tant de choses à faire !
Et pourtant, j'étais là : à me faire tuer
par les fourmis rouges et aussi
par les fourmis noires, parcourant les villages
Vides : la peur qui s'élevait
jusqu'à toucher les étoiles.
Un Chilien éduqué au Mexique peut tout supporter,
pensais-je, mais ce n'était pas vrai.
La nuit, mon cœur pleurait. Le fleuve de l'être, disaient-ils
des lèvres fébriles que j'ai découvert plus tard être les miennes,
le fleuve de l'être, le fleuve de l'être, l'extase
qui se replie sur les rives de ces villages abandonnés.
Invocateurs et théologiens, diseurs de bonne aventure
et bandits de grand chemin sont apparus
comme des réalités aquatiques au milieu d'une réalité métallique.
Seules la fièvre et la poésie provoquent des visions.
Seulement l'amour et la mémoire.
Pas ces routes ou ces plaines.
Pas ces labyrinthes.
Jusqu'à ce qu'enfin mon âme a retrouvé mon cœur.
Il étais malade, c'est vrai, mais il étais vivant.
sábado, 13 de junio de 2020
miércoles, 10 de junio de 2020
Il y a d'abord la solitude, par Darío Jaramillo Agudelo
Il y a d'abord la
solitude.
Dans les
entrailles et au centre de l'âme:
c'est l'essence,
le fait fondamental, la seule certitude;
que seule ta
respiration t'accompagne,
que tu danseras
toujours avec ton ombre,
que cette
obscurité, c'est toi.
Ton cœur, ce
fruit perplexe, n'a pas à aigrir avec ton destin solitaire;
laisse-le
attendre sans espoir
puisque l’amour
est un cadeau qui vient un jour de lui-même.
Mais d'abord il y
a la solitude,
et tu es seul,
tu es seul avec ton
péché originel - avec toi-même.
Peut-être une
nuit à neuf heures
l'amour apparaît
et tout explose et quelque chose s'illumine en toi,
et tu deviens un
autre, moins amer, plus heureux;
mais n'oublie
pas, surtout alors,
Quand l'amour
vient et il te brûle
que d'abord et
toujours il y a ta solitude
et puis rien
et puis, si cela arrive,
il y a de l'amour
domingo, 20 de marzo de 2016
Fragmento tardío, Raymond Carver
¿Y, aún así, conseguiste
lo que querías de esta vida?
Lo hice.
¿Y qué querías?
Llamarme a mí mismo amado, sentirme
amado sobre la tierra.
lo que querías de esta vida?
Lo hice.
¿Y qué querías?
Llamarme a mí mismo amado, sentirme
amado sobre la tierra.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Dinero, por Raymond Carver
Para ser capaz de vivir
del lado correcto de la ley.
Para siempre usar su propio nombre
y número de teléfono. Para pagar la fianza
de una amiga sin importarle
un comino si la amiga se va de la ciudad.
Esperando, de hecho, que lo haga.
Para darle parte de él
a su madre. Y a sus hijos
y a la madre de sus hijos.
No para ahorrar. Él quiere
gastarlo antes de que se acabe.
Comprar ropa con él.
Pagar la renta y los servicios.
Comprar comida, y algo más.
Salir a comer cuando le den ganas.
¡Y está bien
pedir cualquier cosa de la carta!
Comprar drogas si así lo quiere.
Comprar un carro. Si se daña
repararlo. O si no
comprar otro. ¿Ves ese
bote? El podría comprar uno
justo como ese. Y navegarlo
por el Horn, buscando compañía.
Él conoce una chica en Porto Alegre
a quien le gustaría mucho,
que enloquecería al verlo
en su propio bote, las velas desplegadas,
voltear hacia el muelle por ella.
Un tipo que podría darse el lujo
de recorrer todo ese camino
para verla. Simplemente porque
le gusta el sonido
de su risa,
y la manera en que agita su pelo.
del lado correcto de la ley.
Para siempre usar su propio nombre
y número de teléfono. Para pagar la fianza
de una amiga sin importarle
un comino si la amiga se va de la ciudad.
Esperando, de hecho, que lo haga.
Para darle parte de él
a su madre. Y a sus hijos
y a la madre de sus hijos.
No para ahorrar. Él quiere
gastarlo antes de que se acabe.
Comprar ropa con él.
Pagar la renta y los servicios.
Comprar comida, y algo más.
Salir a comer cuando le den ganas.
¡Y está bien
pedir cualquier cosa de la carta!
Comprar drogas si así lo quiere.
Comprar un carro. Si se daña
repararlo. O si no
comprar otro. ¿Ves ese
bote? El podría comprar uno
justo como ese. Y navegarlo
por el Horn, buscando compañía.
Él conoce una chica en Porto Alegre
a quien le gustaría mucho,
que enloquecería al verlo
en su propio bote, las velas desplegadas,
voltear hacia el muelle por ella.
Un tipo que podría darse el lujo
de recorrer todo ese camino
para verla. Simplemente porque
le gusta el sonido
de su risa,
y la manera en que agita su pelo.
Luto, por Raymond Carver
Me levanté temprano esta mañana y desde mi cama
miré a lo lejos a través del estrecho para ver
un pequeño bote moviendose en el agua agitada,
una única luz en movimiento. Recordé
a mi amigo que solía gritar
el nombre de su esposa muerta desde las cimas de las colinas,
alrededor de Perugia. Quien ponía un plato
para ella a su simple mesa mucho después
de que ella se fuera. Y abría las ventanas
para que ella tuviera aire fresco. Tal despliegue
yo encontraba vergonzoso. Y así mismo sus otros
amigos. No podía comprenderlo.
No hasta esta mañana.
miré a lo lejos a través del estrecho para ver
un pequeño bote moviendose en el agua agitada,
una única luz en movimiento. Recordé
a mi amigo que solía gritar
el nombre de su esposa muerta desde las cimas de las colinas,
alrededor de Perugia. Quien ponía un plato
para ella a su simple mesa mucho después
de que ella se fuera. Y abría las ventanas
para que ella tuviera aire fresco. Tal despliegue
yo encontraba vergonzoso. Y así mismo sus otros
amigos. No podía comprenderlo.
No hasta esta mañana.
Para Tess, por Raymond Carver
Afuera en el estrecho el agua está espumosa
como dicen aquí. Es violento, y me alegra
no estar ahí. Me alegra que pesqué todo el día
en el arroyo Morse, lanzando una carnada roja atrás
y adelante. No pesqué nada. Ni mordieron
siquiera, ni una vez. Pero estuvo bien. ¡Estuvo muy bien!
Llevé el cuchillo de bolsillo de tu papá y fui seguido
un rato por un perro cuyo dueño llamaba "Dixie".
A ratos me sentí tan feliz que dejé
de pescar. Una vez me eché sobre el banco con mis ojos cerrados,
escuchando el sonido que hacía el agua,
y al viento en la copa de los árboles. El mismo viento
que sopla afuera en el estrecho, pero un viento diferente, también.
Por un momento incluso me permití imaginar que había muerto--
y eso estuvo bien, al menos por un par
de minutos, hasta que realmente se profundizó: muerto.
Mientras yacía ahí con mis ojos cerrados,
justo después de haber imaginado cómo sería
si de hecho no me levantara nunca más, pensé en ti.
Abrí mis ojos entonces y me levanté
y volví a estar feliz de nuevo.
Te estoy agradecido, ya ves. Quería decirtelo.
como dicen aquí. Es violento, y me alegra
no estar ahí. Me alegra que pesqué todo el día
en el arroyo Morse, lanzando una carnada roja atrás
y adelante. No pesqué nada. Ni mordieron
siquiera, ni una vez. Pero estuvo bien. ¡Estuvo muy bien!
Llevé el cuchillo de bolsillo de tu papá y fui seguido
un rato por un perro cuyo dueño llamaba "Dixie".
A ratos me sentí tan feliz que dejé
de pescar. Una vez me eché sobre el banco con mis ojos cerrados,
escuchando el sonido que hacía el agua,
y al viento en la copa de los árboles. El mismo viento
que sopla afuera en el estrecho, pero un viento diferente, también.
Por un momento incluso me permití imaginar que había muerto--
y eso estuvo bien, al menos por un par
de minutos, hasta que realmente se profundizó: muerto.
Mientras yacía ahí con mis ojos cerrados,
justo después de haber imaginado cómo sería
si de hecho no me levantara nunca más, pensé en ti.
Abrí mis ojos entonces y me levanté
y volví a estar feliz de nuevo.
Te estoy agradecido, ya ves. Quería decirtelo.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
Not even a sweet night, by Raúl Gómez Jattin
That love of fever and torment That keeping
track of the moon between the coconut palms In case she
brought me presages of your body But in vane
But I was too sick to bear
the intimacy of your caress You wouldn't have known
in me but the tremble of a poet and its death
That fear of looking at each other's eyes was not vane
You were coated with another world You were far away
Specially when I loved you When I was
of you like a cloud in its reflection in the water
Inside but far away Inside in the guts
of a made up and fleeting reality
It was entirely beautiful because I never touched
your body although you wanted and I did too
But before my desire there was my future
You were before my desire of you
before desire there was love
Before love there was life and evil
That love that didn't have a night
Not even a sweet night my love.
track of the moon between the coconut palms In case she
brought me presages of your body But in vane
But I was too sick to bear
the intimacy of your caress You wouldn't have known
in me but the tremble of a poet and its death
That fear of looking at each other's eyes was not vane
You were coated with another world You were far away
Specially when I loved you When I was
of you like a cloud in its reflection in the water
Inside but far away Inside in the guts
of a made up and fleeting reality
It was entirely beautiful because I never touched
your body although you wanted and I did too
But before my desire there was my future
You were before my desire of you
before desire there was love
Before love there was life and evil
That love that didn't have a night
Not even a sweet night my love.
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